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En varias ocasiones se ha dicho que los chilenos seguimos la ley del péndulo: pasamos de un extremo al otro rápidamente, con las consecuencias que ello trae. Al parecer, algo de eso hay en relación a nuestro comportamiento en estos tiempos de pandemia.

Lo primero es que, en esta materia, como en tantas otras, debemos responsablemente rehuir de los extremos. ¿Cuáles son las aproximaciones extremistas? De un lado, aquellos que niegan, consciente o inconscientemente la existencia del virus, y que no respetan las indicaciones de la autoridad sanitaria. Se trata de aquellos que exponen a los demás con un comportamiento que es una mezcla de desafío a la autoridad y de infantilismo irresponsable.  De otro lado, aquellos que quiere detener todo, sin considerar los efectos a mediano y largo de plazo de esta medida en la salud mental, en las relaciones sociales, en la vida comunitaria y en la economía. Es una manifestación de fundamentalismo que busca una solución fácil, como mecanismo de encontrar certezas en una situación que es precisamente, incierta.

Un segundo aspecto, dice relación con el sentido profundo de “solidaridad”. Ser solidario no solo significa “ayudar” o “colaborar” material o espiritualmente con quienes más los necesitan. Una primera faceta de la solidaridad, muchas veces olvidada, es hacer bien el trabajo o encargo propio. En este sentido, el personal de salud está dando el ejemplo. Y así como ellos hay muchas personas que no han dejado de trabajar desde que comenzó la pandemia para mantener funcionando el país: carabineros, fuerzas armadas, bomberos, personal de supermercados, farmacias, transporte y telecomunicaciones, etc. Todos ellos merecen nuestro agradecimiento, pero también nuestra profunda admiración. Sin su trabajo no sería posible quedarnos en casa, o tomar medidas de resguardo para nuestras familias. Por eso cada vez que se encuentren con alguien que no ha dejado de trabajar, nunca están de más palabras sinceras de agradecimiento.

La única certeza que tenemos con el COVID-19 es que no hay certezas. Por esta razón se hace necesario tomar la mayor cantidad de precauciones posibles en nuestro día a día, asumiendo que esta pandemia está entre nosotros y que habrá una serie de cambios, en la forma en que nos desplazamos, en como trabajamos y en cómo nos relacionamos unos con otros.

Tenemos una oportunidad única de demostrar que somos un país serio, responsable y solidario. No la desperdiciemos y marquemos la diferencia.

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