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Uno de los grandes desafíos que enfrentamos como centroderecha es mantener un sano equilibrio entre finanzas fiscales sanas y una economía que genere trabajo y oportunidades para todos, con una serie de demandas, anhelos y sueños de los chilenos.

Se trata de una ecuación en donde alcanzar el equilibrio es complejo, sobre todo porque muchas veces se deben contrastar hechos, cifras y experiencia con mitos profundamente arraigados en la cultura nacional -en ocasiones alimentados a propósito para obtener réditos políticos. En ocasiones la discusión se da en dos planos absolutamente independientes: de un lado la experiencia y la historia, del otro las más profundas, y a veces irracionales emociones.

Con ocasión de la reforma de pensiones vemos como a pesar de la experiencia comparada, hay quienes no dudan en proponer una masiva expropiación de los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos, para gastar esos recursos en cualquier cosa menos en jubilaciones. En paralelo en la discusión del proyecto que busca reducir la jornada laboral, algunos de sus partidarios niegan cualquier impacto negativo que podría tener en el mercado laboral, cerrándose

Chile está inserto en el concierto latinoamericano, y por lo tanto no es inmune a los vientos populistas que cada cierto tiempo soplan en el vecindario. Casos dramáticos como el de Argentina y el de Venezuela nos recuerdan constantemente que todo lo avanzado en Chile puede ser borrado en un par de años, si se implementan políticas públicas de corte populista.

La tentación de caer en soluciones simplistas, es enorme. Pero los costos que debe soportar el país en estos casos pueden resultar aún mayores Una fe ciega en que se pueden alterar las reglas de la naturaleza y de la economía por el solo hecho de aprobar una ley ha llevado legislar diversos temas, con un mal resultado. Dos ejemplos recientes son el cobro en los estacionamientos de centros comerciales y los medidores inteligentes. ¿queda alguna duda que los efectos tras la aprobación fueron desastrozos para los ciudadanos? Se podría hacer un largo listado de casos como este.

Desde la centroderecha política tenemos una doble responsabilidad: debemos ofrecer a la ciudadanía una visión de sociedad y país alternativa a la de la izquierda, que tenga en el corazón de sus propuestas la superación, la movilidad social y la calidad de vida; que a la vez se encuentre construida sobre sólidos cimientos institucionales, y no sobre nubes. No existe una fórmula mágica para combatir a los populismos, y por ello siempre debemos estar vigilantes.

Por primera vez en décadas, en la última elección presidencial el tema económico fue más que determinante para los electores. Todo indica que volverá a serlo en el 2021. Debemos estar a la altura no solo de reactivar la economía, sino que de reactivarla de manera sostenible hacia el futuro por largo plazo.

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